Perfume linea Blue para hombres de Antonio Banderas
Enero 07, 08 by adminEl actor español habló sobre su incursión en el mundo de los perfumes, su vida y sus proyectos cinematográficos.
Acaba de terminar el rodaje de una película en Bulgaria, que lo mantuvo cuatro meses alejado de su hija, y ya se comprometió a comenzar otro en febrero, en Londres.
En solo cuatro días en Buenos Aires, Banderas sacó tiempo para reunirse con amigos; visitar la Fundación Garrahan, que apadrinó; conocer a la presidenta, Cristina Fernández (le regaló unos aros de zafiro azul), e ir al recital de Serrat y Sabina en la Bombonera.
Todo, impregnado con Blue, un bouquet que combina bergamota, cassis, menta, especias y una nota original, la del capuchino.
¿Cómo empezó su relación con la perfumería?
Un grupo de amigos españoles me propuso comercializar mi imagen. Así surgió mi primer perfume: Diávolo, y mi fundación.
Desde el comienzo puse como condición que parte de lo recaudado tuviera fines benéficos. Esto fue hace 10 años y desde entonces participamos de proyectos solidarios en diferentes países.
Ayudamos a chicos del Bronx que sufren violencia doméstica, formamos parte de un programa de acompañamiento de menores en Aspen, apoyamos el Festival de Cine Latino de Los Ángeles y, recientemente, acabamos de venir de Chile, donde recaudamos 160.000 dólares para colaborar con Unicef.
Ahora, aquí, apadrinaremos dos casas de la Fundación Garrahan, ayudando así a familias que vienen de lejos a costear su hospedaje mientras sus chicos reciben tratamiento. Además, la venta de los perfumes me permite financiar mi productora, con la que hicimos Locos por Alabama y El camino de los ingleses.
¿Qué tanto participa en la realización de los perfumes?
Yo no sé nada de perfumes, pero con los años aprendí que es un mundo mucho más conceptual de lo que imaginaba. El equipo de Puig me pregunta adjetivos que me gustan, como frescura, misterio, complicidad. Por otra parte, debo contarles cómo creo que me ve la gente y cosas por el estilo. Ellos reúnen esa información y al cabo de un tiempo me traen el perfume.
¿Nunca te pasó que no te gustara?
No. Es gente experimentada. También se ocupan de las fragancias de Paco Rabanne y Carolina Herrera. Cuando comenzamos, me llevaron a la fábrica, me pusieron delante un maletín con frascos para que los oliera. Creí que me iba a encontrar con flores: por allí, jazmines; por allá, rosas… Pero no. Trabajan con un universo mucho más conceptual. Entonces uno de los aromas era a domingo por la mañana y, otro, a sábanas recién planchadas guardadas en un armario del siglo XVIII.
¿Cómo sintetizan esas cosas en una fragancia? No lo sé. Pero hay algo que dice: Sí, puede ser: así huelen los domingos por las mañanas. Convierten las fragancias en otro lenguaje universal.
Si tuvieras que contar tu vida a partir de aromas. ¿Cuáles serían?
Bueno, mi infancia está impregnada de olor a mar, a azahar y al incienso que inundaba las calles durante Semana Santa. El de mi juventud es la colonia Agua Brava, el clásico de todos los chavales antes de la discoteca. Nueva York huele a hamburguesas quemadas y a coches, pero me gusta. Y en cuanto al actual, qué te puedo decir: es Blue: llevo cuatro días oliendo y hablando de este perfume.
¿Qué es lo más español que te llevaste a Estados Unidos?
La paella de Banderas. En mi casa, la comió toda la profesión. Desde Schwarzenegger hasta Salma Hayek. Pero lo más español que me llevé soy yo mismo.
“Yo no sé nada de perfumes, pero con los años aprendí que es un mundo mucho más conceptual de lo que imaginaba”.
Antonio Banderas, actor español, a su paso por Argentina.
